El fuego en mi rostro me enceguece
Y el no poder verte me entristece
Todos los días parecen viernes trece
Cuando el silencio me ensordece
Cada día mi mente de repente palidece
Entonces a mi inspiración le anochece
Con esto mi escueta razón se enfurece
Lanza un grito que aun más me enrarece
Y que con mi propia voz me estremece
Me saca de mí y tal vez me envilece
Me hace fuerte, débil y se desvanece
Me hace suyo pero a mí me pertenece
Es todo lo que dentro de mí perece
Y es el vacio que en mí aun permanece
Pero es ahora que todo, todo oscurece
Que el fuego dentro de mí se engrandece.
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