sábado, 16 de enero de 2010

A Sus Pies


Salen chispas,

del carbón ardiente que hay en mi mano,

el aire se inunda con el aroma

de la carne y los huesos quemados,

y yo no siento nada,

veo las llamas, percibo el olor

pero es como si la pena que llevo por dentro

me hubiera hecho inmune al dolor físico,

como si no le bastase

haberse adueñado de mi vida

que ni siquiera me deja sentir otras cosas.


Esa pena,

que además conspira junto a la vida

para mantenerme en este hoyo,

para tentarme con granos de felicidad

que arrebatan

cuando estoy a punto de tenerlos.


Como saber si aun soy humano?

No siento nada más que esta aflicción,

por más que intento no logro lo que quiero,

y como no lo logro,

esa decepción

se convierte en la comida que nutre mi pena,

ella se regocija no solo con su alimento

sino con verme sufrir

y sucumbir nuevamente a sus pies.

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