viernes, 8 de enero de 2010

En Mí


Me aproximo a la desidia,

al punto al que siempre regreso

después de que la efímera

sensación de casi dicha

se agota ante el desvanecimiento

de la inocencia que la causó.


La infelicidad está en mis células,

y la búsqueda constante

de alguna de alegría,

ha logrado hacerse

el circulo vicioso de mi vida,

cada vez que creo acercarme

a alguna forma de felicidad,

termino en contradicción con la vida

y entendiendo

que soy aun más miserable

que antes de iniciar esa búsqueda.


Miro atrás,

y aunque encuentro cierto confort

en escasísimos recuerdos,

encuentro una pena más,

aquello que pudo haberme hecho sentir mejor,

ya no está, es solo parte de un recuerdo

que en la medida que me conforta,

también me lastima.

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