viernes, 15 de enero de 2010

Solo Ella


Me hice amigo de la soledad

porque era la única que quedaba cerca a mí.

Se habían ido todos

justo como lo pedí

sin lagrimas ni caridad.


Quedó solamente ella

para escuchar mis quejas de esta triste vida.

Fijamente me miró

estando casi abatida

y asombrosamente bella.


Me regala sus caricias

como solo ante los desahuciados lo hace.

Me entrega su piel,

me pide que la abrace

y me ofrece sus delicias.


Me he hecho su esclavo

aunque todo lo que tengo es mi libertad.

Necesito otros pechos

donde mamar felicidad

y encontrar lo que recabo.

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