jueves, 14 de enero de 2010

Majestuosa

Tu rostro bello,

esquivo ante mí muchas veces,

coqueto algunas otras,

se queda corto y no muestra

la magnitud de tu belleza

ni la majestuosa mujer que eres.


Tus ojos además,

que se prestan

para dejarme ver tu alma,

me hacen adicto a tu mirada,

y es que en tu mirada

puedo olvidar por ese instante

mi propia desgracia.


Eres grande,

aunque en ocasiones

pareces no comprender

la dimensión de tu grandeza,

tal vez te ves a ti misma

a través de ojos ajenos,

mírate con detalle en el espejo

y veras que hasta estas humildes palabras

quedan cortas ante ti,

que eres grande, extraordinaria.

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