domingo, 9 de agosto de 2009
Utopia
En una cabaña lejana,
en el centro del mundo despoblado,
liberándome de toda patraña, de la hipocresía,
de los seudoprofetas, de los sabios ignorantes,
de nimias costumbres, creencias, religiones y deidades.
Disfrutando las mejores carnes cada día,
con la compañía de otras carnes varias veces cada semana,
esto por placer, y además como herramienta,
para mantener los límites entre mi locura y mi cordura.
Noches claras,
acompañado siempre de Selene,
una guitarra al alcance de mi mano,
cerveza helada, morena y rubia, eterna.
Con Sofía, la griega,
trayendo los hijos buenos de la ciencia a mí,
ofreciéndome su fértil vientre para engendrar los míos,
abrazándome solemnemente incluso después de mi fin.
En aquella cabaña,
lejos de todo, y aun así, aquí,
muy dentro de mí mismo, de mi cabeza, de mis ideas,
sería feliz, sería simplemente,
yo.
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