domingo, 2 de agosto de 2009

Los Buitres

Desgarrado por el tiempo permanezco aquí sentado,

los ojos del viento esquivaron mi mirada,

las nubes cargadas me negaron su caricia,

solo los buitres de mi se condolieron, supongo,

aunque,

sus picos en mi carne mientras aun estaba vivo

hacen que dude de sus intenciones.


Mis queridas aves carroñeras, si así fue,

no las culpo, es su naturaleza,

en lugar de dejar mi muerte a la soledad,

hicieron parte de esta,

me acompañaron,

hasta la llegada de los escarabajos y gusanos.


Como festín de insectos extrañé la caricia de sus garras,

el dolor-alivio que me ofrecieron,

y es que estos bichos desnudaron mis huesos,

nutrieron de mi la tierra,

me hicieron nada.


Sin cuerpo, sin vida, permanezco aquí sentado,

mas solo que nunca,

sin el viento, sin la lluvia,

sin mi última compañía,

los buitres.

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