Cada parte hacia la que navego
Me hace su exclusivo náufrago.
Cada costa desolada a la que llego
Me ofrece de veneno un trago.
Cada brazada buscando destino
Me acerca más a la deriva.
Cada pena ahogada en el vino
Revive y se vuelve corrosiva.
Cada gota de agua en la mar
Me da lo dulce de la perdición.
Cada sueño entregado al azar
Me aleja de mi propio perdón.
Cada orilla en la que termino
Me canta su canción eterna.
Cada intento en que lo arruino
Se marca en mi piel enferma.
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