Basta de hablarme,
que tus palabras ya no bastan,
sabía que no eras casta,
mas no sabía cuán nefasta.
Cuenta los recuerdos,
que en mi presente ya no cuentas,
aunque te creas cenicienta,
solo eres una flor purulenta.
Espera de otros el perdón,
que tu tiempo no dará espera,
toda tu vida has sido una ramera,
pero no todo lo mueven tus caderas.
Aprecia lo que llamas gloria,
que la gloria misma te desprecia,
y tu preguntas, pobre niña necia,
por que el mundo te menosprecia.
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