Ella esta cerca,
camina tras de mí,
apenas a unos pasos;
la miro
y la invito a tomar mi mano,
a caminar junto a mí,
ella esquiva mi mirada
y me dice de forma sutil
con su magnificente voz:
“Aun no es tiempo”.
Yo sé que no es tiempo
pero igualmente
le ofrezco mi mano,
ella algún día
aceptara mi propuesta,
y caminara junto a mi
antes de llevarme
por su camino;
sé que su mano será gélida,
pero me dará el calor de su voz,
me abrigará con su compañía.
Le doy estas palabras
porque aunque esta cerca,
no sé si me escucha,
porque en su delicada silueta
carga el gigantesco peso
de su soledad,
que es incluso más grande
que la mía.
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