domingo, 27 de diciembre de 2009

Gélida


Ella esta cerca,

camina tras de mí,

apenas a unos pasos;

la miro

y la invito a tomar mi mano,

a caminar junto a mí,

ella esquiva mi mirada

y me dice de forma sutil

con su magnificente voz:

“Aun no es tiempo”.

Yo sé que no es tiempo

pero igualmente

le ofrezco mi mano,

ella algún día

aceptara mi propuesta,

y caminara junto a mi

antes de llevarme

por su camino;

sé que su mano será gélida,

pero me dará el calor de su voz,

me abrigará con su compañía.


Le doy estas palabras

porque aunque esta cerca,

no sé si me escucha,

porque en su delicada silueta

carga el gigantesco peso

de su soledad,

que es incluso más grande

que la mía.

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