En el borde de la tierra misma,
como si fuera plana,
abrazados,
miramos la luna
y cantamos a las hadas.
Un canto afónico,
sin pretensiones,
que entregamos a la noche,
como el amor que nos entregamos
cada noche.
Mis noches en tus labios,
tus pechos,
tus besos,
en ti mi diosa,
mi hada humana.
Tus noches en mis brazos,
dando mi calor,
mostrándote,
nuestro nuevo mundo,
el mundo de los dos.
En el borde de la tierra misma,
haciéndola nuestra,
abrazados,
miramos la luna
y cantamos a las hadas.
Un canto afónico,
sincero,
que entregamos a la noche,
como la vida que nos entregamos
aquella noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario