Se abre el mundo bajo mis pies
Y me ofrezco a la tierra para que me trague.
Para que me tome de una sola vez,
Antes de que en la nada yo naufrague.
Veo la gélida belleza del terciopelo
Y me niego porque solo retrasaría a los gusanos.
Porque quiero fundirme con el suelo
Antes de que la parca suelte mis manos.
Me besan los frágiles labios de esta calma
Y me entrego para que me lleve por su camino.
Para que se haga una sola con mi alma,
Antes de que yo pierda mi propio camino.
Habla sutilmente el silencio a mi oído
Y me seduce como si fuera mi mística poetisa.
Me dice que aunque no estoy del todo perdido
Antes debo compartir mi vida con la real poetisa.
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