Tropieza la noche ante el murmullo de la madrugada
Y caen los hombres ante la belleza en tu mirada.
Duermen las estrellas ante Belenus y su espada
Y despiertas ante su imponente presencia azulada.
Bailan los marineros ante el bello canto semihumano
Y callan las sirenas ante una simple seña de tu mano
Lloran los conservadores ante este sueño romano
Y revives lo muerto ante cada viaje por lo cotidiano.
Retumban los ecos ante los aullidos de lo callado
Y sufres lo insufrible ante la esencia de lo perdonado
Estalla la calma ante el descontrol de lo indomado
Y matas lo bueno ante el solo recuerdo del pasado.
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