No adivino que piensas
Y es que cada parpadeo
Es perderte un instante.
Cada una de tus defensas
Sube el dolor que acarreo
En este tiempo agobiante.
Son sensaciones intensas
De este momento etéreo
En lágrimas de diamante.
Las noches son extensas
Si tu cuerpo yo no poseo
Y vuelvo a ser el errante.
Con tus palabras inmensas
Me conviertes en un reo
Del cariño y del desplante.
En besos me recompensas
El gran silencio que voceo
Por mi princesa reinante.
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