Palabras repentinas,
que rozan mi lengua sin reparo,
casi sin pensamientos precediéndolas,
efervescentes, fugaces,
inmediatas, imprudentes,
más honestas que meditadas.
Reacciones instintivas,
hijas del subconsciente,
de la verdad que muchas veces nos negamos.
Semillas de virtud,
qué pintamos en imprudencia,
para que no despierten los temores.
Bajas de esta guerra llamada sociedad,
donde se disfraza en cortesía,
la hipocresía, donde las palabras de otros
se vuelven el alimento, si son de adulación,
porque cuando son verdad,
casi siempre se hacen veneno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario