Rezagado
por el letargo de sus propias intenciones,
camina Juan sin sentido hacia el destino
hecho para él,
manufacturado para las necesidades de la masa,
para que el engrane en la maquina,
y esta,
pueda seguir su camino hacia la nada,
hacia el punto donde la ignorancia
no ofrece un regreso,
el sitio en el que pocos
son capaces de entender
la miseria de su existencia.
Allí en esa seudopanacea,
están casi todos,
desde sus religiosos padres,
hasta el profesor que no soportaba
que él preguntara “Por qué?”,
están además,
todos los que temen a la ciencia
y abrigan su ignorancia en una fe.
Y desde arriba los ven,
no sus dioses, porque no existen,
quienes los ven son aquellos que los controlan,
cuyo único poder es explotar su miopía
al crearles dioses, fes ,
que así como la soma de huxley
los mantiene lejos de la razón.
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