Los residuos de la victoria,
Cargan la dicha inalcanzable.
Restos humanos adaptables,
A su propia vida deceptoria.
Gozan el dolor autoinfringido,
Y su patética existencia masoquista.
Para que la pena persista,
Obedecen a figurines fingidos.
Son ciegos que siguen al tuerto,
Son ciegos porque no quieren ver.
El miedo de su vida comprender,
Los hace entregarse a lo incierto.
Siguen al tuerto para no pensar,
Para sufrir y así creerse felices.
Jamás escucharan lo que dices,
Si es verdad lo que piensas dar.
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