Con cada sueño aplastado,
recuerdo que no pertenezco acá,
y en ese instante, además,
entiendo que la culpa es toda mía,
que por más que a veces llegue a sentirme
miserablemente bien o soportablemente miserable,
este no es mi lugar,
no pertenezco aquí, no pertenezco a ti,
a nadie,
soy un extraño en este mundo,
y mi mundo,
solo soy yo.
Solo soy yo,
quien carga mis penas,
quien entiende mis alegrías,
soy hijo de la nada,
victima del todo.
Soy un extraño,
y quizá, solo por eso soy,
si no fuera extraño,
tal vez no sería,
sería uno más,
que para mí, sería no ser;
sería feliz?, probablemente,
pero no sería yo,
sería otro vacío en piel de oveja,
y no esté ser, que aunque extraño,
solo es miserable
porque trata de comprender un poco,
esta patética existencia.