jueves, 14 de junio de 2007

PERSEFONE

Cuando por fin me di cuenta de la satisfacción que me producía ver tu cadáver, entendí que contigo también murió mi último rastro de esperanza. El deleite de ver a los gusanos saciar su hambre con tus carnes saco de mi memoria todos nuestros recuerdos y mostró lo que realmente sentía. Cada pedazo de carne descompuesta alimento mi razón como si esta hubiese estado toda la vida a la espera de este momento. Ahora que veo que ni los gusanos ni las moscas te quieren comprendo el por que te quise.En la calidez que me ofrece la calma de tu ausencia entiendo que esta es la única manera en la que aun podré quererte.

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