No me digas que no tienes un motivo para sonreír
Porque tú te has hecho mi motivo,
No solo para sonreír, también para vivir.
Si no tienes una razón para sonreír
Quiero dártela, quiero ser esa razón,
Quiero darte al menos una pequeña parte
De la dicha que pones en mi vida.
Cada día despierto y pienso en ti,
En hacerte feliz, en verte sonreír,
Por eso si me dices que no hay un motivo,
Se derrumba todo en mí, mi futuro,
Como un castillo de naipes.
Y es que si no puedo hacerte sonreír,
O darte un motivo para hacerlo,
Me siento vacio, siento que te fallo
Y que no estoy a tu altura.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)